Editorial

“NOSOTROS NO PODEMOS CALLAR LO QUE HEMOS VISTO Y OÍDO”

Gustavo Albornoz. Jefe de área Desarrollo Pastoral VEJ


Durante estos meses, hemos estado como Iglesia con dos grandes desafíos y buenas noticias: el proceso del X Sínodo y la visita del Santo Padre Francisco. Ambos eventos son oportunidades para que todas y todos seamos capaces de alegrarnos y reencontrarnos con Jesucristo, porque lo que importa que es ser capaces de sentir, ver la acción transformadora de Dios, de vitalizar, reanimar, profundizar en el mensaje y la misión.

El texto de Hechos de los Apóstoles “Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch 4, 20) palabras de los propios discípulos de Jesucristo, cuenta cuando Pedro y Juan fueron sacados del Sanedrín, por ser reconocidos como aquellos que seguían a Jesús y anunciaban su Buena Noticia de Salvación.

Por esta razón, dicha cita bíblica, delata la convicción y conversión de los discípulos: no pueden callar lo que han visto! la experiencia de estar junto a Jesús, de ver sus gestos, los milagros,  de escuchar sus palabras, de compartir la vida y la fe, fueron momentos de un encuentro tan íntimo y transformador que los exhorta a ser fieles a Él.

Todos esos gestos, signo que eran un verdadero testimonio del anuncio del Reino, fue lo que llamamos la pedagogía de Jesucristo. No pueden callar lo oído, las palabras de Jesús muchas veces fueron incomprendidas, no sólo por aquellos que estaban en contra de Él, sino que por parte de los mismo discípulos. Claramente esto pasaba por la dificultad del contexto y lo que esperaba el pueblo del Salvador; pero Jesús les enseña con Palabra de Vida Eterna. Les va transmitiendo el mensaje desde lo que ellos cotidianamente experimentan. Si se pone atención al proceso que realiza Jesús con sus discípulos se puede ver la constancia, paciencia y la importancia de la comunidad, un modelo que como Iglesia queremos practicar como parte del kerigma.

Es por esto, que dentro del proceso de formación que han tenido nuestros asesores de pastoral juvenil este año, el pasado viernes y sábado, tuvieron una experiencia de retiro, donde la pedagogía de Jesús era el centro del proceso, para que su labor como acompañantes de los jóvenes no pierda el sentido cristiano nunca. Así, en la vida de oración, la celebración litúrgica, el silencio y la fraternidad, nuestros queridos asesores pudieron reencontrarse con la Persona de Jesús y revalorar lo que realizan como parte de su ministerio en la Iglesia.

Agradecemos la presencia de los asesores de pastoral juvenil de todas las zonas episcopales de Santiago, porque queremos que su labor brinde cada vez más frutos en la vida de ellos y los jóvenes.