Editorial

JÓVENES, LUZ PARA LA GRAN CIUDAD

Sebastián Guzmán. Encargado de Dimensión Social y Equipo de Servicio. Desarrollo Pastoral VEJ


Si bien el mes de agosto es un mes que se dedica preferentemente a fortalecer a la Solidaridad como valor a alcanzar, también es el mes donde los jóvenes tienen un rol protagónico. Sin tanta preparación, San Alberto Hurtado ya lo sabía en el año 1938 cuando, a los pies de la Virgen del Cerro San Cristobal, reunido con cientos de jóvenes con velas encendidas mirando a la ciudad les decía, tal como Jesús decía a sus apóstoles, “Ustedes son la Luz del Mundo” (Centro de Estudios y Documentación "Padre Hurtado, 2004).

San Alberto, en su discurso invita a no claudicar en la tarea de seguir a Cristo, a no dejarse llevar por los torrentes de la vida, en definitiva, verse y sentirse profundamente marcados por el encuentro amoroso que hemos tenido con el Señor, para desde Él, cambiar la sociedad que espera a los pies del San Cristobal.

Sin duda las palabras del Padre Hurtado siguen siendo desafiantes hasta el día de hoy, pero nunca por ello menos ciertas ni esperanzadoras. Los jóvenes no son el futuro de nada, sino más bien, son los constructores reales y conscientes del presente, en el que viven ellos y todo su entorno. Es en los jóvenes donde está la fuerza transformadora que nace desde Cristo y que, por la vida de ellos, se irradia a todos los demás (Centro de Estudios y Documentación "Padre Hurtado, 2004).

¿Cómo vincular este protagonismo de los jóvenes con el mes de la Solidaridad? Escuchando al mismo Padre Hurtado parece ser muy fácil. En dos frases extraídas de los audios originales existentes de él, podemos entender cuál es la llave que abre todas las puertas. Primero, nos da la máxima de nuestra existencia humana diciendo “El hombre está en el mundo porque alguien lo amo. El hombre está en el mundo para amar y para ser amado.” Y luego recordándonos lo que el mismo Jesús hizo en su paso por la tierra “La vida de Jesús es más que una vida de amor, pasó por el mundo haciendo el bien. Al resumirlos Él su ley nos da ésta sola palabra, amaos los unos a los otros. En esto reconocerá el mundo que son mis discípulos si os amáis los unos a los otros

Por tanto, la invitación está hecha. Seamos protagonistas en la construcción del reino dando testimonio profundo de haber sido marcados por el amor de Cristo. Seamos esa luz que ilumina la oscuridad que nos rodea, y mostremos día a día que el Amor es nuestra forma de vivir, con gestos concretos en cada paso de nuestro caminar.

 

Bibliografía

Centro de Estudios y Documentación "Padre Hurtado. (2004). Un Fuego que Enciende otros Fuegos. Santiago: Universidad Católica de Chile.