400 jóvenes llegaron al "María Mírame 2015" en el San Cristóbal

La tarde de este sábado 14 de noviembre, la cumbre del cerro convocó a cientos de jóvenes para celebrar a los pies de la imagen de la Virgen una nueva versión de este encuentro de música, testimonios y oración que organizó la Vicaría Zona Cordillera.

Haciendo historia, la actividad surgió como un recuerdo de la "Fiesta de las Antorchas" que realizó por primera vez san Alberto Hurtado con jóvenes de la Iglesia de Santiago. Setenta y cinco años más tarde, mientras se pone el sol en la ciudad y desparece lentamente el bullicio capitalino, otros cientos de jóvenes encienden nuevamente antorchas y velas. Piden por el país y la humanidad, y el vicario, P. Rodrigo Domínguez, los invita a tomar conciencia de que el camino de la felicidad "que todos buscan, pero pocos encuentran" está cerca si es que escuchan la palabra del Señor y se dejan transformar por ella.

“Jesús nos propone un camino de de vida que también es un camino a la felicidad. Se trata de una felicidad plena, que no se acaba, y que no se basa en la posesión de bienes materiales, de más o menos títulos profesionales o posgrados, el mejor celular o las mejores zapatillas. Se trata de una felicidad que llega como resultado de entregarnos a los demás. Y en ese entregarse no valen tanto nuestros conocimientos y nuestros bienes materiales como la fe en el Señor, porque más allá de nuestras fuerzas y de nuestras capacidades, nosotros ponemos nuestra confianza en Dios. Y es el mismo Señor el que infunde su espíritu en nosotros para que nos conmovamos con el sufrimiento ajeno, para que busquemos construir el equilibrio justo entre los muchísimos que tienen poco, y los pocos que tiene muchísimo. Por eso, felices ustedes si se dejan transformar por la palabra de Dios, para convertirse en los colaboradores que llevan la Buena Nueva y la misericordia a los hermanos y a toda la creación”.

San Alberto Hurtado, en el mismo cerro proponía un mensaje similar en 1940. Un mensaje que hoy no pierde actualidad: “Yo no dudo pues, que si Cristo descendiese al san Cristóbal esta noche caldeada de emociones repetiría mirando la ciudad obscura: Me compadezco de ella y volviéndose a ustedes les diría con ternura infinita: Ustedes son la luz del mundo… Ustedes son los que han de alumbrar a las tinieblas. ¿Quieren celebrar conmigo? ¿Quieren ser mis apóstoles?(…) A ti te toca irradiar el evangelio; que viéndote descubran a Jesús”.

Fuente: Comunicaciones Santiago
Santiago, 15 de Noviembre, 2015
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