Jóvenes llevaron su alegría misionera a la Virgen del Cerro San Cristóbal

Centenares de jóvenes convocados por la Vicaria de la Zona Cordillera peregrinaron hasta el Santuario de la Inmaculada Concepción, este sábado, bajo el lema “Con María, misioneros de la alegría”, como lo vienen haciendo desde hace diez años en la víspera de la Solemnidad de Cristo Rey.

El vicario de la Zona Cordillera, padre Fernando Vives, precisó que este encuentro, que lleva el nombre de “María mírame”, está a cargo de la pastoral juvenil de la zona y se inspira en el padre Alberto Hurtado, quien en esta misma fecha convocaba a jóvenes que venían al cerro con antorchas “para mirar la ciudad de Santiago con los ojos de Jesús, para iluminar con la fe esta misma cudad, mirar la realidad, como un signo de lo que deberían hacer después al bajar del cerro”.

Este año, por primera vez, se invitó a los jóvenes de las Zonas Sur y Centro a unirse a este encuentro de oración y de reflexión en el contexto de la Misión Territorial. En la Liturgia de la Palabra, presidida por el vicario Fernando Vives, se proclamaron diversos textos bíblicos y hubo momentos para una reflexión personal y luego grupal. Además, un tiempo prolongado de adoración al Santísimo.

En su homilía el padre Vives señaló que “María nos dice; 'Miren a Jesús, pongan sus ojos en él, que es la fuente de la alegría'. La invitación hoy, una vez más, es a encontrarnos con Jesús, para tener su mirada, sus ojos, su corazón y luego revisar nuestra vida, si la estamos viviendo según las enseñanzas del Evangelio, porque esa es la forma de tener nosotros alegría para poder compartirla”. Agregó el vicario qie “la fuente de la alegría está en un Dios que ha mirado la pequeñez de la Virgen y que mira a los pequeños y quiere ser para ellos su salvación. María nos muestra a Jesus y Jesús nos muestra a los más pequeños, a los pobres, que son sus preferidos. Al bajar a la ciudad queremos transformar la sociedad a partir del servicio a los más pobres”.

Teresa Orellana, de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, de Ñuñoa, dijo que “queremos consagrarnos a la Virgen, ponernos en sus manos, especialmente a fin de año, y para toda la vida. Para nosotros la Virgen es como la madre, que nos acompaña, nos cuida y nos guía en el camino. Ella es la que mejor conoce lo que Dios quiere para nostros”. Por su parte, Daniel León, de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de la Zona Centro, señaló que “estas actividades son buenas, porque compartimos experiencias lindas, que nos animan a ser testimonio para los demás, a contagiarlos a vivir también nuestra experiencia de fe”.

Fuente Departamento de Comunicaciones www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 23 de Noviembre, 2014
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