Intercambio cultural marca el paso de la Cruz Peregrina por la Zona Cordillera
- Por Benjamín Aguirre

Con el tema “Migrantes y pueblos originarios”, el potente signo misionero cumplió su recorrido del mes de julio. A dos semanas del paso por la zona, las comunidades empiezan a cosechar los primeros frutos de la visita que se traducen en nuevas pastorales y apertura a la diferencia.

Cerca de cien personas participaron de la misa en que la Zona Cordillera hizo entrega de la Cruz Misionera a la Zona Oeste. “Fue un día de semana, pensamos que no iba a ir nadie, nos sorprendió la convocatoria”, dice Beatriz Rodríguez, encargada de la Pastoral Escolar de la Zona Cordillera. Aún más impresionante fue el hecho de que al templo estaba lleno por fieles de distintos lugares del planeta: franceses, ecuatorianos, peruanos, bolivianos, españoles, argentinos, brasileños, italianos, y por supuesto chilenos, se reconocieron ese día hijos del mismo Dios.

El equipo de la vicaría se fijó como objetivo poder crear conciencia en las comunidades que la Zona Cordillera acoge laboralmente al 80% de los migrantes que llegan a Santiago, y que en las diferentes comunas de la zona se encuentran la mayor cantidad de embajadas y consulados, además de las empresas internacionales que se han instalado en el sector. Por el lado de los pueblos originarios se pretendía que los fieles conocieran las raíces de nuestra cultura, que tiene un fuerte componente indígena, y que se hace evidente en algo tan concreto como los nombres de nuestras calles, por ejemplo.

Lo anterior se cumplió ampliamente: varias parroquias organizaron fiestas multiculturales; se oró por otros países en sus fechas celebrativas; hubo una exposición itinerante de las patronas de Latinoamérica; algunas comunidades se animaron a rezar el Padre Nuestro en mapudungun o rapa nui; hubo muestras folclóricas; intercambio de tradiciones indígenas, e incluso charlas formativas sobre temáticas migratorias. Si bien aún no está terminada la evaluación definitiva, los primeros balances son positivos: “Ahora hay una mayor apertura, no solo para el migrante o hacia los pueblos originarios. Era un gran desafío que la cruz pasara de decanato en decanato, porque acá en la zona no hay una orgánica de pastoral con ese ordenamiento. El hecho de que las parroquias hayan tenido que relacionarse es un avance tremendo, salir de los templos encerrados, encontrarse con los otros”, comenta Beatriz Rodríguez.

Los frutos concretos del paso de la Cruz Peregrina

El rol de la parroquia latinoamericana, ubicada en Avenida Bustamante 180, Providencia, fue clave en la organización del itinerario. No solo acogen a fieles de todas las latitudes, sino que los sacerdotes que ahí ejercen su labor pastoral también son migrantes, por lo tanto conocen en primera persona esa realidad. Ellos ofrecieron charlas a párrocos y comunidades, lo que desencadenó el interés por formar pastorales de migrantes en varias lugares de la Vicaría Cordillera, “esta es una formación que dura tres meses. Que haya surgido interés demuestra que tuvo un impacto de sensibilización el paso de la Cruz Peregrina”, agrega Beatriz.

Entre parroquias se crearon alianzas para desarrollar proyectos, como por ejemplo material litúrgico en conjunto, y la gente quedó motivada con la idea de salir a las calles, “Lo que decía el Papa en Brasil a los chiquillos le empezó a hacer sentido a los adultos que estaban aquí. Así pasó cuando el Santo Padre dijo a los jóvenes que salieran a hacer lío, esa frase animó a los consejos parroquiales a salir con la cruz al encuentro de la ciudad, que es en el fondo el sentido profundo del signo misionero”, termina Beatriz Rodríguez.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 14 de Agosto, 2013
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