Con emoción y patriotismo peregrinos celebraron misa chilena en Petrópolis

Cerca de 600 jóvenes de Chile llegaron a la misa que celebró monseñor Gregorio Paixao, obispo de Petrópolis, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario.

“¡Buenos días Chile!”, exclamó el padre Miguel Riveros, sacerdote de Chimbarongo,a cargo de la juventud de la diócesis de Rancagua, mientras los jóvenes se acercaban a la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en el Centro de Petrópolis. “Recibamos a don Gregorio con nuestro cariño, alegría y banderas”, agregó el presbítero, arengando a los peregrinos, quienes levantaron los carteles con saludos para sus comunidades y familias.

Durante la mañana del viernes 19 de julio, monseñor Gregorio Paixao, obispo de Petrópolis, celebró la eucaristía para la delegación chilena que vive la semana misionera en la diócesis de la ciudad imperial. Una bandera gigante de nuestro país colgaba desde la entrada del templo, recibiendo a los jóvenes, algunos vestidos de huaso o de chinita, con todo tipo de carteles y con la ropa que los distingue por colegio, región, o pastoral.

La misa fue concelebrada por el padre Francisco Llanca, Vicario de la Esperanza Joven y responsable nacional de la delegación chilena para la JMJ Río 2013; además de sacerdotes de Rancagua, Linares y Los Angeles. “El Señor nos invita a ser discípulos y misioneros, tal como nos han dicho nuestros obispos. Gracias por recibirnos don Gregorio, y le damos un cariñoso aplauso”, dijo el padre Llanca al comienzo de la celebración.

En su homilía, el obispo de Petrópolis contó una historia a los chilenos, quienes atentos escucharon la lúcida catequesis. Ahí, relató los problemas de un príncipe millonario para encontrar a una joven que lo amara a él, y no a su dinero. Finalmente eligió a la muchacha más pobre de su reino, porque en ella encontró la verdad: “De todas las flores del mundo, la más bella es la de la verdad. Hermanos y hermanas, Jesucristo nos dice exactamente esto, Él es el camino de verdad y vida. Él que libera, Él que nos hace felices”, dijo monseñor Paixao, y agregó: Jesús desea que los jóvenes sean capaces de hablar a los hombres y mujeres sobre la alegría y la presencia de Dios. Aquel que tiene fe debe compartirla con los hermanos que están tristes”.

Después de la reflexión de don Gregorio, los jóvenes chilenos comenzaron a cantar y saltaron al frente del altar a bailar, animando a los demás y haciendo de la eucaristía una fiesta de fe y fraternidad. “Ya dejamos en Brasil a nuestra señora del Carmen, Reina de Chile. Hoy, con especial cariño, le queremos entregar unos presentes de nuestra tierra, un hermoso regalo de cobre que viene de las entrañas de nuestro país, signo de nuestro campo, cultura, de nuestro hermoso Chile. También tenemos muy buenos vinos, así que le trajimos uno. Por último, el sentir peregrino, con el kit de la delegación oficial. Queremos que sienta como quieren a Chile al amigo cuando es forastero” dijo el padre Francisco Llanca, mientras monseñor Paixa se ponía el gorro que representa a los chilenos misioneros.

Un momento de profunda solemnidad se vivió cuando los cerca de 600 peregrinos entonaron el himno de nuestro país. Luego se dio paso a un pié de cueca que tres parejas de la diócesis de Rancagua ejecutaron como un homenaje a Chile, y un reconocimiento a la hospitalidad del obispo de Petrópolis, quien además recibió como regalo un sombrero de huaso y una manta típica.“Estoy muy agradecido por la alegría que ustedes han traído al pueblo brasileño”, dijo al terminar la misa monseñor Gregorio Paixao, que después se dio tiempo para posar en las fotografías de todo aquel que se lo pedía.


Fuente: Prensa Jornada Mundial de la Juventud Chile
Santiago, 19 de Julio, 2013
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