“El amor es una opción, no un sentimiento”
Mayo del 2008 primera jornada AES, ambos viviendo por primera vez esa experiencia de distinta forma, como formadora y animador. Es curioso, pero por alguna razón, ese día no paramos de mirarnos, y apenas cruzamos palabras. Cuando volvimos a encontrarnos un par de semanas después, no podíamos separarnos el uno del otro jajaja que lindo es recordar eso; nos preguntábamos una y otra vez que era lo que nos conectaba al extremo de querer abrazarnos todo el tiempo. Ese fin de semana, segunda vez que nos veíamos, ambos decidimos que seriamos parte de la vida del otro, sin conversarlo… descubrimos después que nuestras Madres vivían a dos cuadras de distancia toda la vida! y jamás lo supimos; Creo que terminamos de sellar la amistad cuando sin pensarlo llegue a casa de Silvia y nos encontramos en un abrazo. Tras eso fue creciendo y fortaleciéndose una hermosa amistad, amistad que tenía mucho de Cristo en sus raíces. Cada uno tenía sus historias por separado, pero se nos hacía imposible disimular la atracción que existía entre los dos. Quizás por eso donde íbamos nadie nos creía que sólo éramos amigos.
2009.- Se hacía cada vez más difícil esconder lo que sentíamos el uno por el otro, y aún cuando en más de una ocasión decidimos alejarnos para evitarnos más confusiones, Cristo y el inmenso cariño que nos teníamos, se encargaban de volver a reunirnos. Fueron días complicados ambos con parejas y ya no podíamos evitarlo. Lo que sentíamos nos sobrepasaba. Tras una conversación telefónica decidimos alejarnos, no nos duro mucho porque Dios en una jugada magistral nos junto una semana completa compartiendo un seminario de lectio divina, con un sacerdote maravilloso hablándonos del amor; esa semana sello en nosotros dos frases que jamás olvidaremos: “El amor es una opción, no un sentimiento” y que “El amor era directamente proporcional al conocimiento”….solos los dos entre mucha gente, sentados ahí, nos mirábamos y pensábamos en tomar esa decisión. Dejamos de decir no a lo que Dios quería para nosotros, tomamos nuestra opción… Y nos la jugamos por nuestro amor, que nos exigía una gran responsabilidad.
La felicidad era perceptible, raro era que el resto percibiera algo intangible en nosotros. “Oye – decían - y Uds. ¿qué son?”.Respuesta inmediata: Felices ¿por qué? Y reíamos! Todas las dificultades se hacían llevaderas porque nos teníamos. Sentíamos que explotamos de amor cada vez que estábamos juntos, coincidimos en los mismos sueños, queríamos seguir el mismo camino. Así empezamos a soñar en un proyecto de vida en común, en formar una familia, en trazar un camino juntos… Sentíamos mucho miedo, miedo porque sabíamos lo importante de la decisión que queríamos tomar, entonces, un nuevo ángel se acercó, (entiéndase acomodador de autos de Calle Lira con Ñuble que jamás nos había visto), nos regaló un calendario y dijo “!tomen! para que le pongan fecha al matrimonio…porque ¿Se van a casar cierto?”…y sin pensarlo y con una sonrisa enorme en el rostro ambos le respondimos que sí, llenos de la emoción de saber que Dios quería eso para nosotros, le dimos gracias por amarnos tanto. Lo medular fue que pudimos ver a Dios actuando en nuestra vida, incluso llegamos a pensar que El creía que éramos demasiado pavos y tenía que darnos recados casi escritos para que viéramos cual era la decisión correcta, pero nos inclinamos en pensar que nos ama mucho y con locura.
Decidimos decirle que sí a esa invitación de hacer un camino juntos, a Su servicio, lo que se concretó en una hermosa ceremonia el día 30 de abril del año del 2010, donde nuestras familias y amigos se hicieron parte de este compromiso de amor y entrega para toda la vida. Y hoy estamos aquí! al servicio de nuestro Dios uno y trino que nos lleno de felicidad y amor la vida, nuestro deseo mas profundo hoy es ser verdaderos “discípulos misioneros por desborde de gratitud y alegría”, ese desborde de gratitud y alegría que suenan tan etéreos para algunos, hoy se hacen tangibles en nosotros, en nuestras vidas unidas para siempre ante los ojos de Dios y de nuestros seres más queridos. Los que nos han acompañado a lo largo de la vida, con amor, lealtad y sinceridad. Dios nos bendijo con un amor maravilloso, que nos hizo entender que todo lo que sufrimos, reímos y vivimos antes, era para llegar al día de hoy y así unirnos para siempre. Para amarnos cada día con más fuerza… Para que el matrimonio sea un medio para llegar a la santidad con todo lo que ello conlleva. Y ahora solo queda seguir caminando y sirviendo en esta historia…
¡Gracias Señor!
Eduardo y Silvia