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Gracias al acompañamiento podemos ir descubriendo y concretando la opción que se ha hecho de seguir a Jesús. Cada decisión que se va tomando ayuda a vivir con consecuencia el Proyecto de Vida que se ha escogido.
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Tener el espacio para compartir nuestras vivencias como así nuestras inquietudes, temores, dudas o certezas es, sin duda, la posibilidad de discernir con mayores elementos frente a una desición que implica toda la vida. El ser acogido por otro en un diálogo que a su vez testimonia sus propias opciones de vida, aumenta el valor de la entrega y genera un encuentro cercano de empatía, comprensión y esperanza.
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Por eso, cuando tú desees discernir y aclarar tu vocación, busca ayuda en quienes ya han discernido la suya, puede ser una religiosa, un laico, una laica o un sacerdote. La persona escogida debe ser alguien en quien puedas confiar para contarle tus cosas y dejarte aconsejar por ella. Por lo que es importante que maneje los elementos necesarios para poder ayudarte, con buen criterio, madura, discreta y prudente. El mejor ejemplo de acompañamiento lo podemos ver en los peregrinos de Emaús (Lc 24, 13-35), el ideal es que nuestro acompañamiento nos permita experimentar el acompañamiento de Jesús que sale a nuestro encuentro.
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Cuando se tienen inquietudes vocacionales es fácil desorientarse, equivocarse, desanimarse y perder así la oportunidad de expresar la vocación que Dios nos ha regalado.
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Busca a Jesús en todo tu proceso de discernimiento, acércate a los sacramentos de La Reconciliación y Eucaristía, será Jesús mismo quien te indique en tu corazón el camino a seguir.
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Del mismo modo te proponemos que puedas dejarte acompañar en la vida, recibir el apoyo y la orientación de otro puede ayudarte a ver con mayor claridad el paso de Dios en tu vida, su llamado y las opciones que orientarán la construcción de tu proyecto de vida.
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Si necesitas saber más o un apoyo directo en tu búsqueda vocacional, conéctate con nosotros vocacional@iglesia.cl Te esperamos!!!
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