Jóvenes de las distintas zonas de Santiago llegaron hasta la Capilla del Colegio Sagrados Corazones de Alameda, para participar de un nuevo encuentro entorno a la Palabra de Dios.
El Cardenal Francisco Javier Errázuriz acompañó un nuevo encuentro del ciclo “Lectio Divina para Jóvenes”, actividad organizada por la Vicaría de la Esperanza Joven y que se efectúa el último jueves de cada mes. En la reunión el pastor ahondó en las condiciones que se requieren para ser discípulo de Jesús y explicó la estrecha relación que existe entre seguirlo y misionar.
“En tu nombre echaré las redes” fue el lema que inspiró la cita y para la ocasión se seleccionó el texto de Lucas 5, 1-11, que ilustra el momento en que Pedro se hace discípulo de Jesús. De acuerdo a las Escrituras, tras ese episodio Cristo le encomienda a éste la labor de ser “pescador de hombres”.
En la antesala del encuentro y a modo de preparación el Vicario de la Esperanza Joven, padre Galo Fernández, profundizó en el aspecto meditativo que infunde el ejercicio de la Lectio Divina. El sacerdote explicó a los jóvenes que la meditación se hace con el Evangelio resonando en el corazón y en la interioridad. Además, precisó que se trata de una actividad dedicada y lenta, donde Casiano prefería hablar de “rumiar” la Palabra, es decir saborear lentamente cada texto.
Durante su intervención, el cardenal precisó que este texto de Lucas expone diversos aspectos de los discípulos, pero resaltó que se llega a tener esa condición esencialmente por un conocimiento profundo de la persona de Jesús y porque se ha sido testigo de sus obras. En esa línea, señaló a los jóvenes que cuando Cristo llama a alguien y le dice “sígueme”, siempre le encarga una tarea. El arzobispo ejemplificó su afirmación recordando cuando Cristo le confía a Pedro la labor de levantar la Iglesia.
“En Aparecida, durante la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Papa nos habló a los obispos y explicó la estrecha relación que hay entre ser discípulo y misionero: ambos son como las dos caras de una misma medalla. Cuando el discípulo está enamorado de Cristo no puede dejar de anunciar al mundo que sólo él salva. En efecto, éste sabe que sin Jesús no hay luz, esperanza, amor ni futuro”, destacó.
Monseñor Errázuriz también subrayó la importancia de dejar atrás las ataduras para seguir a Jesús, así como lo hicieron los discípulos cuando iniciaron su camino junto a él y renunciaron a todo.
“Seguir a Cristo es encontrar nuestro propio proyecto de vida, es hallar de qué manera la vida de Jesús se va a realizar en la vida mía porque lo quiero seguir a él. Por eso diría, ante este llamado, que es necesario seguir a Cristo como Señor y Maestro”, aconsejó.
Al concluir el encuentro los jóvenes pudieron compartir con los demás el fruto de su meditación personal, en torno a esta Lectura Orante de la Palabra.
Invitación
Estos espacios de oración son abiertos y están destinados especialmente para quienes tienen responsabilidades formativas en las pastorales juveniles. La actividad se seguirá realizando el último jueves de mes, en la capilla del Colegio de los Sagrados Corazones de Alameda (Alameda 2062), desde las 18:45 horas.
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Fuente: Comunicaciones VEJ