26ª Peregrinación a Los Andes, en el Año de la Misericordia
Setenta mil peregrinos a pesar de la lluvia

La tarea no era fácil. Veintisiete kilómetros y 14 estaciones separaban la peregrinación, que comenzó a las cinco de la mañana en Chacabuco y fue tomando fuerza para culminar en la localidad de Auco y “Vivir en Cristo el camino de la Misericordia”, tal como el lema elegido para esta ocasión.

“Llevo 18 años peregrinando a Los Andes. Es algo emocionante. Además, desde hace dos que vengo con mi hijo. Este año peregrino por un niño que tiene leucemia, así que vengo a pedir por él, por su familia para que todo salga bien”, comentaba Vicente Gálvez, con una sonrisa que irradiaba en su rostro. Es que al igual que Vicente, ni el frío ni el sueño lograron vencer a los miles de entusiastas peregrinos, quienes desde muy temprano ya demostraban su admiración por la vida de la primera santa chilena y su compromiso con Jesús hasta sus últimos días. Había que aprovechar al máximo la alta concurrencia que genera una actividad como ésta, y qué mejor que centrarlo en el Año de la Misericordia, el que decenas de miles de jóvenes de todo el país, entre comunidades de pastoral juvenil, parroquias, movimientos, colegios e instituciones de educación superior, sintieron en su corazón.

La llegada a la cruz era también un espacio propicio para la pausa y la reflexión. Tal como lo hizo Sandra Aguilera, quien cada año desde el kilómetro uno hasta el final entrega todo. “Es una experiencia que todos debiéramos realizar. Uno acá bota todo lo malo y se lleva todo lo bueno”, resalta.

A sólo seis kilómetros, Víctor Ampuero tampoco quedaba ajeno a tanta emoción: “Yo vengo hace muchos años con mi mamá, con mis hermanos y primos y es algo maravilloso que transmitir a otras generaciones”. Pasado el mediodía, poco a poco, la cripta, lugar donde descansan los restos de santa Teresa, también era protagonista de la llegada de los primeros peregrinos al santuario, quienes ingresaban muy emocionados por algún favor concedido o alguna necesidad urgente que les apremiaba, y salían llenos de fe.

“Todo esto es emocionante. Vivir esta peregrinación, salir muy temprano desde la casa con todo el ánimo para llegar hasta el santuario no tiene precio. Todos los años es una experiencia nueva. Si bien solo o con familia y a pagar las mandas”, relata un efervescente Mauricio Espinoza de la parroquia San Matías, de Puente Alto. Ya en la eucaristía, presidida por el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, la lluvia tomaba palco y acompañaba la homilía del pastor, quien agradeció la presencia de tantos jóvenes que, pese al mal clima, se hicieron parte de la liturgia.

“De verdad es una expresión de fe muy grande que nos llena de alegría y esperanza. Quiero solici tarles a ellos que, en nombre del Señor en el cual creen, que de verdad puedan comprometerse con todas sus fuerzas a construir una sociedad más fraterna y más justa”, exhortó el pastor. El vicario de la Esperanza Joven, padre Francisco Llanca, también tuvo palabras para describir la celebración: “El gozo de ver a tantos jóvenes que, a pesar de la lluvia, han querido peregrinar y decir que el Señor es quien los mueve, es maravilloso. Y qué mejor que hacerlo en este camino de santidad”. Todo concluyó de manera tranquila, gracias a los dos mil voluntarios -en áreas de salud, alimentación y seguridad- quienes asistieron a la multitud durante todo el trayecto.

Jóvenes, fe y discernimiento vocacional: centro de los trabajos del Sínodo de los Obispos 2018

“Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”: es el tema de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en octubre de 2018.

El tema principal será la expresión de la atención pastoral de la Iglesia hacia los jóvenes y la continuación de cuánto emerge de las recientes asambleas sinodales sobre la familia, con los contenidos de la Exhortación Apostólica post-sinodal Amoris Laetitia.

Al respecto, el cardenal Ricardo Ezzati dijo que “personalmente me ha alegrado muchísimo la decisión del Papa Francisco. Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional de los mismos, son temas urgentes de nuestro tiempo. La pastoral juvenil es pedagogía para que el mensaje de Jesús llegue al corazón y transforme la vida de las nuevas generaciones”.

Fuente: Periódico Encuentro
www.periodicoencuentro.cl
Santiago, 03 de Noviembre, 2016
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