Miles de jóvenes chilenos piden superar crisis institucional que vive el país, tras llamado del papa a ser movilizadores sociales
- Por Víctor Villa C. y Enríque Astudillo B.

Este sábado 30 de julio millones de jóvenes, entre ellos más de 1.500 chilenos, peregrinaron hasta el Campus Misericordiae donde se desarrolló la vigilia previa al cierre de la Jornada Mundial de la Juventud, JMJ Cracovia 2016. En un potente mensaje el papa llamó a los jóvenes a “no vegetar” en el mundo, y los chilenos presentes se sintieron impulsados a construir un país con menos corrupción, desigualdad y mayor compromiso por los que más sufren.

Por casi cinco horas, cientos de chilenos peregrinaron por las calles de los alrededores de Cracovia hasta llegar al extenso campo donde se vivirá toda la noche una vigilia de oración en espera de la misa final de la Jornada Mundial de la Juventud 2016, que se celebrará este domingo 31 de julio (a las 4 de la mañana hora de Chile), la que será transmitida en directo para todo el país por el canal UCV Televisión.

En su mensaje a los 1.6 millones de jóvenes presentes en la gigantesca explanada, el papa Francisco señaló: “Venimos desde distintas partes del mundo, de continentes, países, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos «hijos» de naciones, que quizá pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra”.

A lo que más adelante agregó: “Nosotros ahora no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí, porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”.

Reflexionando sobre el miedo que paraliza a muchos, el pontífice expresó: “Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con los demás”.

Por ello el papa desafió a la multitud: “Quieren ser jóvenes adormentados, embobados y atontados? Quieren que otros decidan el futuro por ustedes, quieren estar despiertos, quieren luchar por su futuro, no están muy convencidos, ¿quieren luchar por vuestro futuro?”

“No vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella”, manifestó Francisco a la muchedumbre.

Por ello el papa, luego expresó con firmeza: “Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes. Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales. Que nos incita a pensar una economía más solidaria. En todos los ámbitos en los que ustedes se encuentren, ese amor de Dios nos invita llevar la buena nueva, haciendo de la propia vida un homenaje a él y a los demás”.

Los jóvenes chilenos se sienten desafiados tras el mensaje del papa

Tras compartir por más de dos semanas con familias polacas y con jóvenes de más de un centenar de nacionalidades, los peregrinos chilenos comentaron las palabras del papa y las relacionaron con Chile y sus necesidades.

Diana Ibarra comentó: “A nosotros esto como jóvenes nos sirve mucho, nos da una luz de esperanza, el saber que podemos cambiar el mundo. En Polonia la gente da sin esperar nada a cambio y eso nos hace darnos cuenta que nosotros también podemos hacerlo. Como chilenos podemos cambiar nuestro país y arreglar todo lo que se está haciendo mal”.

Por su parte Ana Paula Díaz de la Pastoral UC dijo: “Nosotros estamos acá llamados a ser testigos. Tenemos que hacer el cambio, e ir moviendo a otros jóvenes que tienen nuestra misma edad. Quiero hacer el cambio, se puede”.

En tanto Vanessa Villa expresó: El papa Francisco es un líder, un ejemplo a seguir totalmente. Ha traído al catolicismo a la actualidad. Ha hecho que todos los jóvenes que están acá sigamos creyendo en Dios y teniendo fe. La mejor forma de mostrar la fe en Chile, más allá de la violencia, es que con hechos podemos cambiar el mundo, no destruyéndolo. Soy universitaria y quiero aportar a que no haya más gente en la calle

El padre Francisco Llanca, Vicario de la Esperanza Joven del Arzobispado de Santiago, y responsable de la delegación chilena en el encuentro, reflexionó sobre el mensaje del papa y el sentir de los jóvenes compatriotas: “Es impresionante como los jóvenes han respondido a la invitación del papa Francisco a vivir un encuentro con sus hermanos, desde el compromiso personal por un mundo mejor”, a lo que agregó: “En el rostro que sufre, el Señor me invita a comprometerme. Pero no simplemente hay que denunciar los hechos, que hay que hacerlo, pero también se necesita mi propio compromiso por un mundo mejor. Para luchar contra la corrupción, yo tengo que tener un corazón no corrupto, cómo lucho por la justicia, hago un trabajo de buena calidad. Me comprometo, que nunca la persona de al lado me sea indiferente. Que el dolor del hermano me conmueva y sea capaz de asumir ese dolor, de ayudarlo de vivir junto con él, la alegría, la esperanza y el gozo”.



El papa visita tumba de Sor Faustina, confiesa a un grupo de jóvenes y celebra misa con miles de sacerdotes

Antes de llegar al enorme campo ubicado a las afuera de Cracovia, Francisco visitó el Santuario de la Divina Misericordia y el Santuario de Juan Pablo en Lagiewniki, Cracovia.

El papa recorrió la capilla del convento local, que data del siglo 19, donde rezó ante la tumba donde se conservan las reliquias de Santa Faustina, religiosa elevada a los altares por el papa Wojtyla.

Más tarde, el pontífice se dirigió a la basílica de la Divina Misericordia donde confesó a ocho jóvenes.

A continuación, el pontífice celebró una misa junto a dos mil sacerdotes polacos, religiosas y religiosos, seminaristas y personas consagradas. Otros cinco mil clérigos y fieles participaron en la misa de pie fuera de la iglesia, mientras que decenas de miles de personas, entre ellos los participantes de la JMJ, siguieron la ceremonia desde prados del santuario.

Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Crédito fotografías: Mazur/episkopat.pl
Cracovia, 30 de Julio, 2016
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