Jóvenes chilenos se despiden de Limanowa y se preparan para iniciar la Jornada Mundial de la Juventud
- Por Víctor Villa C. y Enríque Astudillo

Con la celebración de una Eucaristía, este domingo 24 de julio en la Basílica de Nuestra Señora de los Dolores de Limanowa, jóvenes chilenos se despidieron de las comunidades que los acogieron en la semana misionera previa al inicio de la Jornada Mundial de la Juventud - JMJ Cracovia 2016.

Recién empezaba la misa y gran cantidad de personas escuchaban tranquilas y atentas los parlantes alrededor de la imponente basílica ubicada en el centro de la ciudad. Esta manifestación de devoción del pueblo polaco -que es habitual cuando ya no hay espacio al interior de las iglesias- tenía este domingo un tinte especial.

Un puñado de chilenos, en representación de los casi doscientos jóvenes compatriotas dispersos en distintas localidades alrededor de la urbe, participaban de la misa con la que se despedía a la delegación nacional que viajará a Cracovia a vivir el inicio de la jornada planetaria junto con el papa Francisco.

Con una activa participación en las lecturas, las oraciones y el canto junto al coro local, fueron la señal del cariño y cercanía que se generó entre los católicos del lugar y los chilenos.

Es por ello que el párroco de Nuestra Señora de los Dolores, Wieslaw Piotrowski -apoyado en la traducción del padre Marek Burzawa, vicario de la Zona Centro de Santiago- manifestó: “Todos estamos contentos, porque de alguna manera podemos participar en el Encuentro Mundial de Jóvenes que inauguró nuestro compatriota Juan Pablo II. Vamos a unirnos a tantas personas que van a llegar al encuentro con el papa y de alguna manera vamos a seguir construyendo un puente espiritual que nos une a todos los que creemos en el Señor”.

Por su parte el padre Francisco Llanca, vicario de la Esperanza Joven, dirigió unas palabras al párroco y su comunidad: “A nombre de don Ricardo Ezzati, cardenal Arzobispo de Santiago y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, muchísimas gracias por acoger a este grupo de chilenos que vienen desde el fin del mundo. Gracias por el cariño, el afecto y a las familias que nos han acogido. Estamos agradecidos de corazón por esta experiencia de encuentro con Jesucristo, de encuentro con el hermano”.

Tras dichas palabras, se entregaron obsequios al párroco. Una bandera chilena -destacando que su estrella representa a la Virgen del Carmen-, una casulla con la Cruz del Sur -constelación de estrellas que guía a los navegantes de los mares del país- y una imagen artesanal de la última cena del Señor, en cobre chileno.

Al finalizar la misa, la joven polaca Paulina Rymar dijo: “Para nosotros los polacos fue fantástico conocer a los chilenos, personas que viven al sur del mundo, es otra cultura pero lo pasamos genial. Fue una experiencia muy profunda porque nosotros creemos en un mismo Dios, y cuando estamos en la iglesia, en la misa, nos sentimos juntos y reunidos”.

Por su parte, Rafael Dossetto, encargado de los vuelos y la logística de los peregrinos de la Delegación oficial chilena, agregó: “Llama la atención ver tanta gente en misa, una iglesia arrebatada y con gente afuera. Nos sentimos orgullosos de entregar unos presentes a una comunidad que nos ha recibido con los brazos abiertos. Solo agradecer a la gente de Limanowa, las personas de la diócesis de Tarnow y el pueblo polaco”.

Concluida la ceremonia religiosa, los jóvenes pudieron compartir un momento más cercano y distendido con las familias que los acogieron como a sus propios hijos durante estos días.

Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 24 de Julio, 2016
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