Un millar de jóvenes peregrinaron a Puquillay

Se dio inicio al Mes de María en la Diócesis de Rancagua.

Más de mil quinientos jóvenes respondieron al llamado que, desde hace 11 años, el Departamento Diocesano de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Rancagua realiza al organizar la Peregrinación Juvenil al Santuario de Puquillay ubicado en la localidad de Nancagua en la Sexta Región. El grupo estaba compuesto por cientos de jóvenes, sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas, familias y encargados de comunidad, que se dieron cita el pasado 8 de Noviembre en el Estadio Municipal de Nancagua para vivir la Estación de Bienvenida organizada por el Decanato Rancagua. En ella se explicó el por qué del caminar un año más hasta la cumbre del monte santo de Puquillay, donde se ubica la imagen de María Inmaculada. El recorrido estuvo acompañado musicalmente por los jóvenes de la Parroquia La Asunción de Quinta de Tilcoco, perteneciente a la Orden de la Madre de Dios.

Así, los encargados de animar los Ritos Iniciales (Saludo, Rito del perdón y gloria) fueron los Decanatos Santos Apóstoles y Cardenal Caro, quienes en el frontis de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Nancagua y amenizados con la música del Ministerio Éffata favorecieron el clima para el comienzo de la celebración Eucarística.

Desde allí, los peregrinos dirigieron sus pasos por el camino que lleva hacia Puquillay Bajo en donde los Decanatos Santa Rosa y San Fernando –Chimbarongo les esperaban para vivir la Oración Colecta. En esta Estación el signo fue la bendición, recordando que cada uno de nosotros los bautizados gozamos de un sacerdocio común a todos los cristianos, por el cual podemos ofrecer oraciones ante nuestro Dios, especialmente por los que más sufren. La música acompañó la oración de los jóvenes, la cual tuvo como responsables al conocido grupo Omega es Cristo de Santa Cruz.

Luego los jóvenes recorrieron la última parte del trayecto para disponerse a subir el cerro de Puquillay y celebrar la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística. Ya en la explanada del Santuario y con el Valle de Colchagua dominando el paisaje bajo la mirada maternal de nuestra Madre María, comenzó la última parte de la Eucaristía, la cual fue presidida por el R.P. Martín Nace K., párroco de la Basílica de Santa Ana de Rengo. Las lecturas fueron una invitación a la misión y a vivir el discipulado como entrega y vocación constante, especialmente como servicio a los más pobres, en defensa de la vida y de la familia como núcleo central de la sociedad. Con el canto del grupo Fe Anástasis de Chimbarongo, se dio paso al momento central de la misa con la Consagración y la Comunión. La acción de gracias fue un momento que marcó como broche de oro la XI Peregrinación, ya que una delegación de la Brigada de Aviación Ejército interpretó dos cantos como homenaje a nuestra Madre al inicio de su mes, los cuales fueron aplaudidos por todos los presentes. Finalizó todo con el envío.
Juan Pablo Espinoza Arce del Departamento Diocesano de Pastoral Juvenil señaló que “no nos queda nada más que agradecer a nuestro amigo Jesús y a María de Puquillay. Gracias al Equipo de Coordinación que hizo posible la XI Peregrinación. Gracias a los seis decanatos que compone nuestra Iglesia Diocesana por vuestro valioso servicio. Gracias a nuestro Pastor, Monseñor Alejandro Goic quien a pesar de encontrarse delicado de salud nos expresó días antes y el mismo día de la Peregrinación su cercanía espiritual. Y gracias especialmente a todos ustedes, queridos peregrinos y peregrinas. Vuestro cansancio, cantos y alegrías ¡DAN ESPERANZA EN ESTA HORA DE LA IGLESIA!”

Fuente: Comunicaciones Rancagua
Rancagua, 10 de Noviembre, 2014
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