El talento especial de la Pastoral inclusiva de la Vicaría Oeste

Quince parroquias de la Zona Oeste forman la Pastoral de personas con capacidades diferentes, que lleva dieciocho años trabajando por la integración social. El 16º Festival de Talentos fue testimonio de este encuentro con el Evangelio.

Por Sebastián Gallegos Sánchez

“Me quita todos los dolores —dice Mercedes Mora—, todos los problemas de la semana se me van apenas llego”. Está hablando de su trabajo en la Pastoral de personas con capacidades diferentes de la Vicaría Oeste. “Es que el cariño de los chiquillos me llena, esos abrazos fuertes, ese beso que te dan de repente”, agrega.

Cada sábado, a las once de la mañana, un grupo de catequistas de la Parroquia Nuestra Señora de la Preciosa Sangre, en Cerro Navia, traspasa las enseñanzas del Evangelio a diez niños, como les llama Mercedes, que en realidad tienen entre 12 y 58 años. Algunos tienen problemas sicomotores, otros, dificultades intelectuales, síndrome de Down o sordera.

“Ponemos el Evangelio en palabras simples, y ellos lo entienden muy bien”, explica Mercedes, quien desde 2005 trabaja en una pastoral que a nivel zonal funciona hace dieciocho años. Ya son quince las parroquias de la zona que han incorporado esta modalidad, y todas se reúnen el primer miércoles de cada mes en la Vicaría Oeste, para compartir sus diversas experiencias y mejorar.

Festival de Talentos

Fruto de la Pastoral, cada año la Vicaría organiza el Festival de Talentos, un encuentro de casi doscientas personas, de distintas edades, con capacidades diferentes de todo tipo, de las distintas parroquias y decanatos de la zona. Este sábado 26 de octubre se realizó, en el Liceo Ruiz Tagle, la emocionante versión número 16 de esta importante celebración.

Primero una Eucaristía, presidida por el Vicario, el padre Galo Fernández, en que “los niños hacen de acólitos y monaguillos, donde hay un coro pero ellos igual cantan por su cuenta, porque la misa es de ellos”, cuenta María Olivia Videla, coordinadora de los catequistas de la Zona Oeste.

Amigos y familiares animaron la celebración de diversos grupos de catequesis especial, colegios e instituciones destinados a la formación de niños y jóvenes especiales. Con bailes folclóricos, danza árabe y canciones populares demostraron sus talentos, que prepararon especialmente para este encuentro de expresión artística.

“Para ellos fue como el Festival de Viña”, dice Vivian Bustillos. “Estaban muy felices, pero más que ellos, somos nosotros los felices”, agrega. “Todos recibieron un diploma, porque son todos ganadores”, complementa Mercedes Mora.

Abriendo puertas

“Siempre me llamó la atención, porque veía a las abuelitas que lo hacían”, dice, sobre la pastoral especial, la señora Vivian Bustillos, que lleva cinco años trabajando en la que se realiza en la Parroquia Jesús Maestro, de Villa Portales, en Estación Central. “Aunque siempre había trabajado en la parroquia, nunca pensé en participar, pero una vez, como las catequistas más antiguas estaban de edad y querían dejarlo, me invitaron a participar, lo encontré bonito y me quedé”, cuenta.

Vivian enseña a ocho personas de entre 38 y 63 años, todos los miércoles, a las cuatro de la tarde. “Es un encuentro con el Señor, y un acompañamiento más que una catequesis, porque la mayoría ya tiene su sacramento”, dice. “Hablamos sobre el Evangelio del día y les entregamos una hoja con un resumen, un dibujo y una pregunta, que algunos responden ellos mismos, otros con la ayuda de sus mamás”, agrega.

“Yo empecé golpeando puertas”, dice, por su parte, Mercedes Mora. “Los padres mismos no pensaban que sus hijos podían obtener sus sacramentos, pero la verdad es que son muy buenos compañeros, siempre andan preocupados del que falta o incluso piden porque su amigo no se muera. Hoy es prácticamente una comunidad, en que participan los papás y los niños. La idea es integrar a toda la familia, pero necesitamos más gente, que ojalá todas las parroquias tuvieran este encuentro, porque hay muchos niños que están encerrados entre cuatro paredes”, dice. “A veces —agrega—, solo necesitan desahogarse y expresar su dolor”.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago.
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 13 de Noviembre, 2013
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