“Dulce o gracia”, el llamado que se impone a las travesuras y los zombies en vísperas de Todos los Santos

“La Fiesta de la Luz” es la novedosa iniciativa que cada vez gana más adeptos entre las familias chilenas. En vez de travesuras, tarjetas de saludos o poesías. En vez de monstruos, ángeles y santos.

Por Carolina Basso
Hace más de una década que en Chile se instauró, en vísperas del día de Todos los Santos, celebrar Halloween. Tradición importada desde el hemisferio norte, y conocida por todos como la celebración del día de los muertos. Pero, ¿se imaginan que en vez de encontrar a las afueras de sus puertas niños con trajes de monstruos, los encontremos caracterizados de ángeles y santos, que reciten poesía o den una ofrenda por los dulces entregados?

Es lo que busca la iniciativa impulsada por el matrimonio Carafí Laso, quienes pretenden cambiar el sentido negativo que tiene la celebración de Halloween, dando un cambio radical a la idea, para darle un cauce positivo y cristiano.

Lo que hace este matrimonio, junto a otros padres y educadores, en primera instancia es señalar que a los niños no se les puede prohibir su participación en este evento, pero sí se les puede educar. ¿Cómo? mostrándoles un camino cristiano y con características más positivas de lo que esta celebración.

Para lo anterior buscan incentivar a los niños a celebrar “Fiestas Blancas”. El primer cambio es el de los disfraces: deben reemplazar las máscaras y los zombies, por representaciones del bien. En vez de demonios, ángeles. En vez de vampiros, animales y así.

Lo segundo es la organización de actividades previas donde los niños compartan esta nueva visión de la celebración junto a sus compañeros. Esto permitirá – según el matrimonio Carafí- “que no se sientan discriminados al momento de demostrar el nuevo sentido de la fiesta”.

En estas actividades se le debe explicar a los niños, de forma sencilla pero a la vez clara, que el sentido de la verdadera fiesta es la celebración de nuestros santos y por lo tanto, lo que quiere Dios es que seamos buenos, eso deben entender los niños. Por eso, en vez de pedir “obsequio o truco” se les retribuya a las casas con entregas de ofrendas que caractericen la verdadera festividad.

Tendencia en Chile

Según uno de sus propulsores, José Miguel Carafí, la propuesta ha tenido muy buena acogida, “los papás y educadores en general vieron la oportunidad de darle un sentido más fuerte a la víspera de Todos los Santos, inculcando en los niños valores positivos y de respeto”.

“Hoy en día la demanda por disfraces positivos ha crecido enormemente, lo cual ha hecho que salir al vecindario en la noche del 31 se convierta en un total agrado, se respira un ambiente más alegre”, comenta Carafí, quien agrega que la iniciativa no sólo se ve en los niños, también en la gente que abre sus casas con más entusiasmo al escuchar “dulce por gracia”.

La iniciativa comenzó el 2000, y hoy en día -señala José Miguel Carafí-, está instaurada en muchos chilenos: “en las familias y colegios cristianos se ha seguido celebrando de esta manera positiva y por esa razón es que la gente en realidad pide y encuentra disfraces en el comercio”, destacó.

El gran cambio se generó en la frase “dulce o gracia”, ya que al tan sólo pronunciarlas crea un lazo positivo entre el niño y la persona que abre la puerta. La gracia sería una poesía, canto, tarjetas con mensajes, imágenes de santos o cualquier regalo que manifieste el real sentido de lo que se quiere transmitir.

La palabra halloween, aunque muchos no lo crean, tiene un originen cristiano, puesto que viene de una deformación lingüística de la frase “All Hallow’s Eve”, lo cual traducida significa “Vigilia de Todos los Santos”, instaurada desde el siglo IX por el Papa Gregorio IV.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
www.iglesiadesantiago.cl






Santiago, 30 de Octubre, 2013
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