Monseñor Ezzati confirmó a 79 jóvenes del colegio Compañía de María de Apoquindo

Un templo repleto y varios signos de fidelidad al don de la fe, marcaron la solemne celebración que presidió el Arzobispo de Santiago durante la mañana del domingo 1 de septiembre.

Por Benjamín Aguirre

Para los padrinos, padres, y los 79 confirmandos del colegio Compañía de María de Apoquindo, septiembre, a partir de este domingo, tiene un nuevo significado. Será recordado por todos ellos como el mes en que decidieron, libre y voluntariamente, decir sí a Jesucristo, y de este modo confirmar su adhesión a la Iglesia, y hacer crecer en don de la fe.

La solemne eucaristía fue presidida por monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago, y se celebró en el templo del colegio Compañía de María de Apoquindo, que estaba repleto de familiares, amigos y profesores de la institución. El director del establecimiento, Rodrigo Fuenzalida, presentó a los jóvenes: “Son hombres y mujeres que han tomado una importante decisión en su vida, que es pedirle a la Iglesia la Confirmación, y comprometerse con el seguimiento de Jesús, a quien han podido reconocer en sus vidas. Quisiera dar testimonio de su preparación, me consta que se han colocado delante de preguntas vitales”, dijo el directivo, y agregó, “pido a la Iglesia que por intermedio suyo reciban la fuerza del Espíritu Santo, para que les ayude en su vida cristiana a seguir dando testimonio del amor de Dios”.

“Hermanos y hermanas, queridos jóvenes que van a recibir el don del sacramento de la Confirmación en esta celebración eucarística, quisiera expresarles un saludo muy cordial, y agradecer al Señor la posibilidad de compartir con ustedes en este día lo más bello y más grande que tenemos como cristianos”, dijo monseñor Ezzati, al comienzo de su homilía, y siguió: “El construir una vida cristiana, el hacerla realidad en nuestra historia, de todos los días, es una responsabilidad que nos corresponde a cada uno de nosotros. Ustedes han recibido el don de la fe a través de sus familias quienes los han presentado al bautismo, pero sepan que la responsabilidad primera de ser buenos cristianos es una tarea que le corresponde a cada uno”.

Luego hizo una pregunta a los asistentes: “Les voy a dar su última catequesis jóvenes, ¿Ustedes nacieron cristianos?”, muchos respondieron que sí. El Arzobispo de Santiago les dijo que no, y les explicó: “Queridos jóvenes, no han nacido cristianos, el obispo tampoco, pero han recibido el don de serlo, y a cada uno de ustedes se les da la posibilidad de hacer crecer ese don que hemos recibido. Hoy día el sello del espíritu bajará sobre ustedes, y no quedará solamente en el momento de la Confirmación, los acompañará toda la vida para que sean valientes”.

Los signos

Luego de la homilía, los confirmandos encendieron sus velas en el Cirio Pascual, como un signo de que eran portadores de la luz del Señor, que es la fe de cada uno. Renovaron sus promesas bautismales. Los padrinos y padres también lo hicieron, como un modo de apoyar el camino que emprendían los jóvenes. Tras apagar las velas, los 79 hombres y mujeres, recibieron la imposición de manos por parte de monseñor Ezzati, para después acercarse de a uno al altar y recibir la unción sacramental.

Una vez que terminó la comunión, una representante de los monitores de catequesis dio una acción de gracias por el camino recorrido con los ahora confirmados, “encontrarme con ustedes ha sido un gran privilegio”, dijo emocionada hasta las lágrimas la mujer, que además es apoderada del colegio. Una de las niñas que recibió el sacramento dirigió unas palabras a los asistentes, describiendo lo que fue la formación, y dando cuenta de la profundidad y seriedad con que se preparó ella y sus compañeros.

Al término de la misa, el Arzobispo de Santiago envió en misión a los jóvenes: “La misión es que la bendición del Señor la lleven a todas las personas que van a encontrar hoy. Cada uno de los confirmados y también sus padrinos, sus papás, todos, seamos bendición para las personas que se acercan a nosotros, especialmente aquellos que sufren, los que se sienten botados al lado del camino. Esta es su primera tarea, después tendrán otras más complicadas, esta es simple, pero es la más bella”, dijo monseñor Ezzati, para luego salir en procesión con los renovados católicos que llevaban sus velas encendidas, como un gesto de compromiso con el encargo que les hizo su obispo.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
www.iglesiadesantiago.cl



Santiago, 01 de Septiembre, 2013
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