Papa Francisco al finalizar la JMJ: “El mejor instrumento para evangelizar a los jóvenes son otros jóvenes”

El domingo 28 el Santo Padre celebró la misa de envío de la jornada. La eucaristía se convirtió en una fiesta cuando el Vicario de Cristo invitó a los peregrinos a evangelizar a todas las naciones, y cuando al final anunció que Cracovia, Polonia, será la sede del próximo encuentro en 2016.

¡Viva el Papa!, gritaba un intrépido peregrino en la playa de Copacabana a primera hora del domingo 28, mientras todavía algunos jóvenes dormían sobre la arena.¡Viva!, respondieron varios miles que empezaban a despertar para vivir la misa de envío de la JMJ Río 2013, que presidió el Papa Francisco.“Después de instalarnos empezamos a entrar en el ambiente de la vigilia misma, de lo que es vivir en comunidad, del encuentro con el Santo Padre. Cuando hubo adoración fue un momento muy impactante, me emocionó ver a más de un millón de personas arrodilladas adorando al santísimo”, comentó Maximiliano González de la parroquia Santa María de Las Condes, antes de que empezara la eucaristía, y agregó, “Esta misa es la culminación de la jornada, espero consolidar lo que ha sido toda la semana, encontrarme con Jesús, llevarlo a Chile, y ser discípulos en todas las naciones”.

A las 9:45 horas el Papa ya estaba en la playa de Copacabana y se empezaba a escuchar tímidamente el himno de la JMJ Río 2013, que pronto empezó a sonar con mucha fuerza. Varias banderas de nuestro país se distinguían entre el mar de gente, se notaba que Chile es la cuarta delegación más grande en esta jornada. A las 10:00 horas los ¡Viva! se escuchaban fuerte, pocos segundos antes de que el Vicario de Cristo entrara al altar. “Fue hermosa la vigilia, pero agotador, nos demoramos dos horas y media en llegar a la playa. Lo más emocionante fue ver pasar al Papa recién. Espero el mensaje del Santo Padre, para que entre en mí, todo joven tiene que cambiar para hacer el bien”, dijo Rocío Navarrete, de Limache –V Región-, de la parroquia de la Santa Cruz.

“Tienen que transmitir la experiencia de la JMJ a los demás”

Esa fue la frase con que el Santo Padre comenzó la homilía de la misa de envío y cierre de la JMJ Río 2013, y siguió: “La experiencia de este encuentro no puede quedar en el pequeño grupo de las parroquias, de las comunidades, del movimiento. La fe es una llama que no podemos dejar que se apague y que debemos compartir”.

La catequesis del Vicario de Cristo estuvo marcada por la invitación a cerca de dos millones de jóvenes a salir de sí mismos y ser verdaderos discípulos misioneros. “El mejor instrumento para evangelizar a los jóvenes son otros jóvenes”, dijo el Papa, y agregó: “Vayan, sin miedo, para servir. Siguiendo estas tres palabras experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe alegría. Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del evangelio”.

Los peregrinos escuchaban atentos la enseñanza, y a veces aplaudían para manifestar su emoción. “Me pareció muy buena la homilía del Papa, porque nos invita a hacer lo que nos indica Jesús que es evangelizar. Esta jornada cambió mi vida, todo lo que necesito lo puedo encontrar en la Iglesia, tengo que acercarme mucho más a Dios de lo que ya estoy, y tengo que llevar a Jesús y demostrar el amor que Él tiene por nosotros”, dijo Gonzalo Court, catecúmeno, de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Vitacura.

Un silencio total y solemne se produjo en Copacabana después de la homilía y antes del credo. La misa continuo con el rezo del padre nuestro, el saludo de la paz y la comunión. Al final de la misa monseñor Orani Joao Tempesta, Arzobispo de Río de Janeiro, dirigió unas palabras de agradecimiento al Papa y a los jóvenes peregrinos.

Antes de dar la bendición el Vicario de Cristo volvió a repetir a los jóvenes que sean discípulos y misioneros y anunció que la ciudad de Cracovia, en Polonia, será la sede de la próxima JMJ en 2016. “Estoy feliz de que el próximo encuentro sea en Cracovia, porque es la ciudad donde Juan Pablo II hizo parte de su misión, y para ese entonces ya será San Juan Pablo II, por lo tanto, que mejor que ir a su casa a dar gracias y celebrar lo que fue su pontificado”, comentó Nelson Pino, de la parroquia San Esteban Mártir, de la diócesis de San Felipe.


Fuente: Prensa Jornada Mundial Chile

Santiago, 28 de Julio, 2013
Galerías Fotográficas