JMJ Río 2013
Monseñor Cristián Contreras Villarroel en la JMJ: “Los jóvenes están deseosos de profundizar en las razones de su fe”

El obispo auxiliar de Santiago y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, está desde el lunes 22 en la ciudad de Río de Janeiro preparando los detalles de las catequesis que dará a jóvenes de todo el mundo en la JMJ Río 2013. El miércoles 24 es la primera a las 9:00 horas en el sector de Niteroi, en la parroquia San Lourenzo.

El prelado está feliz de volver a reunirse con jóvenes de todo el planeta. Es la tercera Jornada Mundial de la Juventud en que Monseñor Cristián Contreras Villarroel, obispo auxiliar de Santiago y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, compartirá una reflexión con los peregrinos: “Me encanta dar las catequesis”, dice, mientras cae una lluvia fina sobre Copacabana, Río de Janeiro. En medio de los preparativos para este importante servicio que le ha encargado una vez más el Pontificio Consejo para los Laicos, monseñor Contreras hace un alto, y habla con nosotros acerca del sentido de esta instancia y sobre las tres catequesis que dará durante la JMJ Río 2013.

¿En qué consisten las catequesis de los obispos durante las JMJ?, ¿qué objetivo tienen?

Toda catequesis es la exposición sintética de las verdades de la fe. Verdades que deben ser tomadas de la Sagrada Escritura, especialmente de los Evangelios y los demás libros del Nuevo Testamento. Estas verdades han sido sistematizadas por la tradición y el magisterio de la Iglesia, y sobre todo reflexionadas y rezadas a lo largo de la historia de la Iglesia. Las catequesis durante las JMJ tienen como objetivo reflexionar un tema evangélico en el contexto histórico y cultural en que los jóvenes deben dar testimonio de su fe.

¿Por qué son tan importantes para los jóvenes?

Porque ellos están deseosos y necesitados de profundizar en las razones de su fe. Ya lo decía san Pedro en su carta: “Estén siempre dispuestos a dar razón de la esperanza que los anima”. Pero se trata de una razón no como un ejercicio racionalista, sino iluminada desde la revelación de Cristo y de la contemplación orante de la Palabra de Dios. Los jóvenes nos exigen formación seria, y estas instancias de la JMJ son un lugar privilegiado para ello.

Personalmente, ¿Le gusta participar en estas catequesis?

Me encanta. Es la tercera vez que el Pontificio Consejo para los Laicos me pide este servicio. Es un honor. Ya lo hice en Sidney, el año 2008, y en Madrid, el año 2011. Ahora en Río de Janeiro. En Colonia, el año 2005, acompañé al cardenal Errázuriz en sus catequesis y eso fue una escuela de cómo proceder, desde el punto de vista de los contenidos y sobre todo pedagógico.

¿Qué catequesis que haya realizado, en qué jornada, recuerda de manera especial?

Las recuerdo todas. Son seis en total. En Sydney, sin duda, destaco la primera impartí en una parroquia de la periferia y que fue animada por la delegación chilena de Rupanque. Asistían jóvenes de España, México, Colombia, Argentina, El Salvador. Todos acompañados por una veintena de sacerdotes. Y chilenos residentes en Australia. La segunda catequesis fue con gran parte de los peregrinos colombianos en un ambiente totalmente australiano. En España tuve la gracia de estar en dos parroquias con jóvenes de unos diez países de América Latina, en un ambiente de gran acogida por los sacerdotes y laicos españoles, y una catequesis en una parroquia de periferia animada por los peregrinos de Valparaíso. Hermoso fue también el encuentro en el Santuario de Schönstatt en Pozuelos, donde nos acompañó el cardenal Errázuriz y luego presidió la Misa. Pero quisiera destacar, sobre todo, la Misa de los chilenos. En Sydney fue particularmente emocionante por la gran cantidad de chilenos residentes por décadas en Australia. En Madrid, la realizamos en la iglesia de La Merced junto a los hermanos de Taizé. Templos repletos de jóvenes y luego la salida a las calles para testimoniar públicamente la fe.

En estas catequesis también suele suceder que jóvenes luego dan su testimonio ¿Alguno que recuerde en especial, que le haya marcado?

Esto es muy hermoso. Porque los jóvenes han trabajado seriamente, y en ambiente de oración, algunas preguntas sobre el tema de la catequesis. Luego exponen sus conclusiones, consultas, formulan sus preguntas. Da gusto verlos compartir una misma fe a quienes provienen de diversas naciones. Y así como la fe los une, lo es también su ser jóvenes. Sus preguntas, cuestionamientos, convicciones, contradicciones, propósitos, y amor por el Señor y la Iglesia, son los mismos en todos los países. Lo digo porque he tenido la gracia y la confianza de mis hermanos en el episcopado de ser durante ya unos ocho años obispo Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil. En este tiempo he escuchado a varias generaciones de jóvenes de nuestras pastorales.

¿De qué manera son un nuevo impulso y renuevan el entusiasmo misionero en los obispos que las dan?

Lo diré de este modo. En mis diez años de episcopado he conferido el sacramento de la confirmación a miles de jóvenes. Generalmente ellos escriben cartas en que exponen su vida, anhelos, experiencias y las motivaciones para recibir el sacramento. Pues bien, guardo muchas de esas cartas porque me han edificado, me han animado, han sido un bálsamo en medio de tantos problemas que debemos asumir. Las tengo como un tesoro. De vez en cuando, en momentos de desierto, su lectura es como un oasis de consuelo. Lo mismo puedo decir de las catequesis en las JMJ. De estos encuentros con los jóvenes del mundo guardo como un memorial las gratitudes y los afectos espontáneos de ellos. Y para qué decir la verdadera “liturgia” que son las fotografías que piden tomarse y los videos en que solicitan un mensaje para sus comunidades y para los jóvenes que no pudieron asistir.

En esta jornada las reflexiones tendrán tres acentos: “Sed de Dios”, “Ser discípulos” y “Ser misioneros, id”. ¿De qué manera se unen y tienen un sentido en función al lema de esta jornada?

El lema de la JMJ es “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”. Es el mandato de Cristo resucitado en el Evangelio de san Mateo. Pues bien, cada catequesis tiene unos objetivos: en la primera catequesis “Sed de Dios”, queremos reflexionar acerca de los sufrimientos y alegrías de los jóvenes de hoy, ayudarlos a formular las expectativas de esperanzas que hay en sus corazones y anunciar que Cristo nos ofrece una nueva esperanza. Es decir, partimos mirando la realidad para iluminarla desde Cristo.

En la segunda catequesis, titulada “Ser discípulos de Cristo”, queremos reflexionar acerca de qué significa ser cristiano, mostrar a Jesucristo como el buen maestro que escucha al Padre Dios y hace su voluntad. Queremos suscitar en ellos la alegría de ser amigos de Jesús. Y ser amigos del Señor implica amarlo, cambiar de vida, acercarse al sacramento de la reconciliación, alimentarse de su Palabra y de la Eucaristía y seguirlo o imitarlo: ser discípulos misioneros.

En la tercera catequesis “Ser misioneros. Vayan”, el objetivo es exponer que la evangelización nace del encuentro personal con Cristo que cambia la existencia de la persona. Pero este encuentro personal con Cristo, para ser discípulo misionero, se debe dar en un contexto eclesial. No se vive la fe en un contexto individualista, sino comunitario y eclesial.

En resumen: la misión que encomendó el Señor de hacer discípulos de todas las naciones pasa por conocer la cultura actual de los jóvenes, tener empatía con ella, tener una simpatía crítica, todo ello desde el encuentro personal con el Señor a través de su palabra, los sacramentos y la vida comunitaria.

Este lema tiene directa relación con Aparecida y la Misión Continental ¿De qué manera éste sigue siendo un llamado y una invitación actual en particular para los jóvenes de hoy?

Así es. El discípulo misionero de Cristo es quien se ha encontrado con el Señor en la vida eclesial, lo que debe llevarlo a ser testigo del Señor por desborde de gratitud y alegría. Chile es un país mariano y ciertamente la Virgen Santa será el mejor ejemplo de felicidad por haber creído.

Lugares de catequesis

Monseñor Contreras Villarroel dará sus tres catequesis en sectores y templos históricos, por lo que participar de ellas también será una oportunidad para profundizar en la cultura de Brasil. Todas son a la 9:00 horas.

Miércoles 24 de julio: NITEROI, Parroquia San Lourenzo
Jueves 25 de julio: SANTA CRUZ, Iglesia N.S. da Conceicao
Viernes 26 de julio: Iglesia SAO JOSÉ de LAGOA


Fuente: Prensa Jornada Mundial Chile
Santiago, 23 de Julio, 2013
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