Jóvenes del Equipo de Servicio renovaron su compromiso con Cristo
- Por Carolina Jorquera Oliva

Alrededor de 200 participaron en un encuentro de oración, efectuado entre el viernes 28 y el domingo 30 de junio, en Punta de Tralca.

Inspirados en el cuento “El Caballero de la Armadura Oxidada”, ciento de jóvenes del Equipo de Servicio, participaron en un encuentro de oración, realizado entre el viernes 28 y domingo 30 de junio, en la casa de ejercicios de Punta de Tralca.

“A todos alguna armadura nos tiene atrapados” dice el cuento y agrega que Jesús, el Señor, es el único capaz de ayudarnos a despojarnos de tan complejo y obstinado artefacto.

El Vicario de la Esperanza, padre Francisco Llanca, invitó a los asistentes a dar un nuevo sentido a su servicio, “quiero que vivan una aventura, que saquen de ustedes aquello que les impide descubrir el verdadero sentido de Dios, que se prolonga en su vida diaria y en el amor a los hermanos”, dijo la noche del viernes 28 de junio al iniciar el retiro.

El primer momento del encuentro fue “el dilema del caballero”, donde los jóvenes en reflexión personal, reconocieron sus armaduras, esas barreras que limitan sus relaciones y les impiden amar. El sábado por la mañana fue el turno de “el sendero de la verdad”, en el cual se planteó la pregunta de los caminos que Jesús invita a recorrer.

“El castillo de la Luz” iluminó el trabajo grupal la tarde del sábado. Divididos por zonas, miembros del equipo de servicio, buscaron respuestas sobre como las ambiciones de poder impiden el desarrollo del servicio pastoral: “Muchas veces querer ser el primero, te impide servir. Sin embargo, hay que ver el poder como en regalo y tratar de dar lo mejor de ti. Las ambiciones nos son malas, las formas son las cuestionables y las superamos siendo autocríticos y reconociendo nuestros errores. Somos servidores siempre, es parte de nuestra vida” reflexionó el grupo de servidores de la Zona Sur.

La Voluntad, la osadía y la verdad

La escena teatral, de la noche del sábado, mostraba al caballero llegando a la cima de la verdad, luego de haber luchado con el dragón del narcisismo y el poder. El animador dijo que, se había llegado a la parte culmine del encuentro, “ahora estamos listos para presentarnos al Señor libre de ataduras y preocupaciones, somos servidores nuevos”.

Y así lo vivió Camila Oñate (18), del equipo de servicio de la Zona Oeste, quien confesó que se va más liviana a su casa, que tomó conciencia de sus corazas, “me queda dando vuelta el tema de las armaduras, con las cuales uno se reviste sin darse cuenta. Este retiro me ayudó a verlas, permitiéndome crecer mucho”.

En la oportunidad también se realizó la ceremonia de cambios de coordinadores, se los llamó al frente y se les agradeció su entrega. Además se hizo el cambio de petos y se les regaló un peto enmarcado a los coordinadores salientes.

El padre Francisco Llanca le dio la bienvenida a los nuevos servidores, llamados anunciar y a construir el Reino de Dios, “ a quienes dejan la coordinación les corresponde ser servidores en el mundo, respondiendo a la vocación personal que Dios les ha dado, y sabiendo que su comunidad ha sido escuela de comunión”.

Entre los coordinadores salientes, Camilo Rojas (24), de la Zona Norte, quien estuvo a cargo del equipo de servicio del decanato Quilicura por tres años: “Yo tenia un prejuicio con el equipo de servicio, no creía que la fe se podía vivir tan intensamente. Empecé a reconocer lo que era el servicio, a vivir la fe de una manera distinta, fue un desafío muy bonito”.

¿ Qué resuena en el corazón tras el recorrido por el sendero de la verdad?

Ximena Catalán, Zona Centro, 10 años en el equipo de servicio: “Respondo la pregunta ¿Por qué todavía sigo en el equipo de servicio? Estos años han valido la pena, porque somos una comunidad de servidores, que finalmente servimos a Cristo y he crecido mucho como persona”.

Romeo Muñoz, Zona Oriente, 5 años en el equipo de servicio: “Me siento bien haciendo el bien a otros. Es una forma diferente de vivir la fe. Me fortalecí en este encuentro, quiero romper mis corazas, para servir mejor”

Luisa Prieto, Zona Sur, 8 años en el equipo de servicio: “Siempre vivimos pensando en uno y este equipo te ayuda a mirar al resto, a entregarse. Yo me enamoré de esta experiencia y la recomiendo totalmente”.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 01 de Julio, 2013
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